Este dormitorio de hotel en San Andrés – Samawi se concibe como un espacio de descanso que dialoga con el entorno natural de la isla. La paleta de tonos arena, piedra y azul suave evoca el mar y la brisa caribeña, creando una atmósfera relajada y envolvente. El cabecero texturizado se convierte en el elemento protagonista, aportando identidad y carácter artesanal, mientras que la iluminación cálida e indirecta realza los materiales y genera una sensación de confort durante la noche. Las piezas decorativas y el mobiliario de líneas simples refuerzan un equilibrio entre sofisticación y calidez, dando como resultado un ambiente acogedor, pensado para que el huésped desconecte, descanse y viva una experiencia serena y memorable.









